Los cuidados básicos del gato comienzan por una buena alimentación y una correcta desparasitación. Un gato libre de parásitos es un felino sano y fuerte pero… ¿cómo saber si mi gato tiene parásitos?

El signo más frecuente de infección parasitaria es el propio parásito que normalmente encontramos en las heces. Podemos ver el parásito entero, en forma de “gusanos” redondos o planos, incluso ver segmentos disgregados similares a escamas blancas.

Los síntomas de un gato parasitado varían con el tipo de parásito, pero en términos generales son los siguientes: vómitos, diarrea, pérdida de peso, falta de apetito, disminución del brillo del pelo, retraso en el crecimiento, sangre en heces producida por la irritación intestinal y distensión abdominal debido a los gases que producen los propios parásitos.

Si tu gato está apagado, demasiado tranquilo, ves que le falta brillo en el pelo o se le cae en exceso, tal vez esté infectado por parásitos. Podemos diferenciar dos tipos de parásitos: los parásitos externos como pulgas y garrapatas, que son fácilmente visibles por el ojo humano y te serán fáciles de identificar; y los parásitos internos, que se alojan normalmente en el intestino, pero que también puede hacerlo en otros órganos como el pulmón, el hígado, incluso en la conjuntiva ocular.

Los parásitos internos que podemos encontrar en el gato son gusanos redondos (nematodos) y gusanos planos (cestodos y tenias). Podemos destacar especies de parásitos como Dipylidium (son las conocidas como lombrices o solitarias), Ancylostoma, Ascáridos (tienen la complicación de que son muy resistentes a los tratamientos y se contagian fácilmente a las personas), Coccidios, Giardias…

Recordamos que antes de vacunar a un gato, éste debe estar correctamente desparasitado. Envía una muestra de heces a veterinario para valorar si tu felino está en condiciones óptimas o no. Un análisis de heces podrá evidenciar el microorganismo ante el que estamos y nos ayudará a proporcionar a nuestro gato el tratamiento correcto.

La prevención es el mejor remedio para acabar con los parásitos en los gatos. Aunque tu gato no salga de casa, ten en cuenta que nosotros los propietarios sí que lo hacemos, por lo que con nosotros traemos ya no sólo pulgas en las suelas de los zapatos y ropa, sino también huevos o larvas que contactan directamente con nuestro gato. Por eso es importante seguir una pauta y una rutina a la hora de desparasitar a un gato, tanto esté ya parasitado y no lo sepamos como si es por prevención.

Normalmente, la desparasitación que aplicamos a los gatos nos sirve para eliminar de su sistema digestivo  o del pelo los distintos tipos de parásitos, incluso para evitar que los adquieran. ¿Qué pautas seguiremos para mantener a nuestro gato correctamente desparasitado?


Champús especiales para gatos.

La higiene del gato es muy importante para mantener sano a nuestro animal y, como mecanismo de prevención básico, los baños a base de champús o aceites esenciales son muy útiles cuando el gato vive en un ambiente poco parasitado. Estos baños son eficaces cuando el gato está infestado de pulgas y lo queremos utilizar como complemento a una limpieza previa del animal. No lo recomendaríamos como método de desparasitación propiamente dicho.


Desparasitación externa a base de pipetas o spot-on.

El método más frecuente hoy en día para efectuar una buena desparasitación externa en el gato son las conocidas pipetas. Son muy cómodas y fáciles de aplicar. El líquido de la pipeta se aplica en el dorso del animal, en la zona de la cruz, ya que es la zona en la que ellos mismos no pueden acceder ni manipular. Basta con separar un mechón de pelo y verterlo directamente sobre la piel. Aconsejamos repetirlo en varias zonas del dorso. El principio activo de la pipeta se redistribuirá por todo el cuerpo del animal y se absorberá. Normalmente no deberías bañar al gato en las 48 horas anteriores y posteriores de la aplicación de la pipeta antiparasitaria.


Collares antiparasitarios para gatos.

Estos collares están cubiertos por insecticida. Son cada día menos utilizados, pero son una buena alternativa ya que actúan por contacto con el parásito directo.  Tiene la ventaja de que la protección puede durar hasta 10-12 semanas, pero poco a poco van perdiendo eficacia.


Pastillas y comprimidos para gatos.

La desparasitación interna es muy importante durante los primeros meses de vida del gatito. En un alto porcentaje los gatos nacen parasitados, muchos contagiados desde el vientre materno.  Aconsejamos desparasitar internamente a los gatos una vez al mes durante los primeros meses de vida ya que es cuando es más vulnerable a este tipo de infecciones. Normalmente se utiliza un antiparasitario en pasta antihelmíntica vía oral para facilitar la administración del mismo. Estas formulaciones son especiales para edades mínimas ya que los comprimidos para adultos pueden ser tóxicos para ellos. Después, una vez cada tres meses es una buena frecuencia de desparasitación, siempre teniendo en cuenta el peso de gato.

Por salud y para tu tranquilidad y la de tu gato, lo ideal es acudir a un veterinario y seguir un calendario de desparasitación concreto según la zona en la que vivas. Cada medicamento veterinario tiene una dosificación diferente, por lo que siempre es conveniente acudir a un veterinario o especialista que te oriente sobre la forma correcta de administrar ese antiparasitario. Por ejemplo, los gatos no se dejan desparasitar fácilmente por lo que os aconsejamos que cuando vayáis a administrarle la pastilla antiparasitaria vía oral, para evitar que el gato la escupa, lo mejor es esperar a que el gato esté tranquilo y colocar la pastilla al final de la garganta, cerrando posteriormente la boca y masajeando suavemente la garganta para facilitar el movimiento de deglución y que el gato la trague.

Compartir el entorno con un animal es una responsabilidad, así que recuerda que cualquier acción que hagamos puede comprometer la salud del animal y la nuestra propia. A través del juego y el contacto directo podemos infestar de parásitos a nuestro animal de compañía.

En Mascotalandia Aljarafe estamos comprometidos con la salud y el bienestar animal, por eso encontrarás productos recomendados por Veterinarios, de calidad y eficacia contrastada, para desparasitar a tu mascota y mantenerla fuerte y sana.


¿Quién no se ha quedado horas y horas observando el aseo de un gato? Los gatos son animales muy limpios por naturaleza y emplean gran parte del día a su aseo personal, una media de 3 horas y media al día. Colaborar en la higiene de nuestro gato es una buena oportunidad para estrechar lazos y mejorar su confianza en nosotros. Si vas a participar de la higiene de tu gato te recomendamos que lo hagas con una rutina fijada para que se acostumbre. Siéntate a su lado y acarícialo.

Es muy importante que nuestro felino esté cuidado. Un pelaje sano le sirve al gato de protección contra agentes externos. En circunstancias normales, el gato sano se lame el pelaje quitándose los pelos muertos con la superficie rugosa de su lengua. Un problema muy común derivado de este aseo personal es que los pelos pueden formar una bola de pelo en el estómago, lo que afecta tanto al apetito como a la salud del animal.

Durante la muda es cuando los gatos pierden más pelo, aún así es conveniente asear al gato durante todas las épocas del año para mantenerlo limpio y detectar cualquier tipo de parásitos externos  que podrían provocar un exceso de rascado.

La buena noticia es que los gatos no necesitan mucho nuestra ayuda ya que ellos mismos se asean frecuentemente. Para los felinos, el momento del aseo es un ritual pero, si participas en esta actividad, seguramente lo disfrutaréis los dos.


¿Qué elementos y pautas generales necesitamos para mantener una correcta higiene de nuestro gato?

 Un cepillo suave es fundamental para eliminar los pelos muertos en todos los gatos, sobre todo en las razas de pelo largo.

  • Hay que usar el cepillo con cuidado y sin presionar en exceso para evitar arrancar pelos vivos.
  • Para las razas de gatos de pelo corto lo ideal es utilizar cepillos de cerda. Si quieres que tu gato luzca de una forma especial siempre recomendamos dar el acabado final con una gamuza de piel, seda o terciopelo. Estos pequeños trucos son muy utilizados por los propietarios que exhiben a sus gatos en exposiciones.
  • Después del cepillado, el algodón es muy útil para la limpieza de las orejas del gato, siempre pasándolo suavemente por la parte externa del pabellón auditivo. Nunca lo introduzcas más allá de dónde no se ve. También lo podemos utilizar para limpiar alrededor de los ojos y la nariz. Un gato correctamente aseado lo podréis notar en el brillo de sus ojos. Deberán estar libres de residuos, claros y brillantes. Igualmente, el hocico debe estar limpio y los dientes sin placa.
  • La encía de un gato sano debe ser rosada. Hay productos especiales de higiene bucal para gatos. En el mercado tenemos desde snaks que eliminan la placa dental hasta cepillos y pasta de dientes para gatos. Con cepillarle los dientes una vez a la semana será más que suficiente.
  • El corte de uñas debe realizarse con tenacillas de veterinario, cuidando en todo momento no cortar en exceso ya que pueden romperse algunos capilares sanguíneos y provocar alguna hemorragia. Hay que cuidar de no tocar la parte rosada de dentro de la uña, lo que llamamos el hiponiquio.
  • Los baños son un buen complemento para los gatos que pasan tiempo fuera de casa. Hay champús y acondicionadores especiales para gatos adecuados al ph de su piel.
  • Utiliza malta para gatos. La malta es una pasta compuesta por cereales previamente hidratados, grasas y aceites vegetales cuya función es ayudar a la evacuación de las bolas de pelo del estómago mejorando así la digestión del felino y evitando otro tipo de infecciones, obstrucciones intestinales y estreñimiento… asegurando una correcta función inmunológica y microflora intestinal.
  • Una correcta higiene no puede pasar sin un mantenimiento adecuado del arenero. Recomendamos limpiar la bandeja de la arena del gato con abundante agua y retirar todos los restos y excrementos presentes siempre que sea necesario.
  • La cama del gato no requiere especiales cuidados. Únicamente deberá estar en un lugar tranquilo, alejado de su cama y arenero, y debe de ser confortable.

Vamos a ver ahora las diferencias que existen entre los cuidados que requieren los gatos de pelo largo frente a los de pelo corto:


La higiene de los gatos de pelo largo.

Las razas de gatos de pelo largo, como son el Persa, Himalayo ó Angora, deberían cepillarse regularmente. Requieren un aseo diario para evitar el enmarañado de sus pelajes.

Podemos elegir entre una gran variedad de accesorios para gatos como son peines de dientes separados, peines de metal  con dientes rotatorios,  peines metálicos, cepillos suaves para quitar pelos muertos, cepillos de cerdas de alambre o de nylon, cepillos de pura cerda, tenacillas en guillotina…

Tenemos unos trucos para que tu gato de pelo largo luzca en su máximo esplendor: puedes aplicar unos polvos especiales sobre su pelaje para darle “cuerpo”, zona por zona, mezclándolos siempre muy bien con tus manos y cepillándolo con un cepillo de cerdas. Procura que no quede ningún rastro de polvo en el pelaje y verás lo saludable que luce tu gato.


La higiene de los gatos de pelo corto.

Los gatos de pelo corto, como son el Burmés, el Siamés o el Europeo,  han de cepillarse y peinarse siguiendo la dirección del pelo, siempre de la cabeza a la cola. Aprovecha estos momentos de cuidados de tu gato para detectar pulgas ú otros parásitos externos. Puedes usar un peine de dientes finos para aislar la piel y mejorar así tu visibilidad.

Los accesorios que recomendamos para la higiene de los gatos de pelo corto van desde cepillos de goma, cepillos de cerda para limpieza en general y guantes de cerdas hasta los peines metálicos para detectar pulgas y tenacillas para las uñas.

Para la limpieza de la cara podemos usar un algodón o una solución salina débil, presionando ligeramente alrededor de la nariz, ojos y orejas.

El cepillo de goma es de gran utilidad para el pelo corto ya que no rasca la piel, pero hay que usarlo con suavidad para no desprender en exceso la capa interna del pelo.

Hay propietarios de gatos, sobre todos los que los arreglan para exposiciones, que completan esta higiene con un abrillantado especial. Basta con usar un guante abrillantador para gatos, de terciopelo por un lado y de gamuza por el otro, o con una tela de seda. ¡El resultado es espectacular!

Una buena alternativa para los gatos que no toleran muy bien el agua son los baños de salvado, indicados especialmente para los gatos de pelo corto. Son muy efectivos  para eliminar el exceso de grasa y la suciedad del pelaje sin tener que usar agua y champú. Basta con calentar 0,5-1 kg de salvado  en el horno a 150ºC. Coloca al tu gato sobre un papel de periódico y masajea el pelo con el salvado, evitando en todo momento los ojos y la nariz. A continuación cepilla concienzudamente para quitar el salvado. Recuerda que este método no es muy adecuado para las razas de pelo largo ya que su largo pelo se enmarañaría.

¿Cuál es tu experiencia con tu gato? ¿Tienes algún truco que quieras compartir con nosotros? Como veis, la higiene del gato es un tema apasionante. Te animamos a que participas de sus rituales de higiene. Ya verás como vuestra relación se estrecha aún más.